Uno de los géneros que se ha
visto revitalizado por la escena indie de los últimos años ha sido el
denominado “metroidvania”. Juegos como “Guacamelee! (2013)”, “Cave Story
(2004)”, “Shantae and the Pirate`s Curse (2014)” y otros tantos han venido para
demostrar que las 2D no están nada muertas, y que una aventura 2D puede mirar
de tú a tú a las aventuras 3D.
El término “metroidvania” hace
referencia a juego en scroll lateral 2d, en los que junto a las plataformas y a
la acción encontramos un fuerte componente de aventura, desarrollado en un mapa
laberintico en el que el backtracking es tan aconsejable como necesario. La
saga Metroid y la saga Castlevania (son el sobresaliente “Castlevania: Symphony
of the Night (1997)” dieron nombre y popularizaron este género en los 90. Hoy
repasamos a uno de los padres de este género, “Super Metroid (1994)”.
DE VUELTA A ZEBES.
La mayor parte de Super Metroid
tiene lugar en el planeta Zebes, que también fue el escenario del primer juego
de la saga, “Metroid (1986)” y de su remake para Game Boy Advance, “Metroid
Zero Mission (2004)”. Desde el primer momento tendremos a nuestra disposición
un mapa 2D enorme, en el que se restringe la libertad del jugador mediante
ítems especiales que se consiguen en las zonas que si son accesibles. Así, de
una manera muy natural, se consigue guiar el progreso del jugador y se le
recompensa por explorar hasta la última esquina del mapa. Esta exploración
también nos recompensara con el descubrimiento de atajos que nos facilitaran cada
vez mas movernos por el mapa.
Cada zona del mapa tiene su
propia idiosincrasia, como el magma y el aspecto volcánico de Norfair o el
ambiente marino de Maridia. En estas zonas encontraremos numerosos enemigos,
que aunque no son muy variados en cuanto a aspectos y mecánicas, cumplen
correctamente y consiguen poner al jugador que no los toma en serio en más de
un aprieto. Mención aparte merecen los jefes. Todos ellos tienen un diseño
fantástico, mecánicas propias y suponen un verdadero reto aun cuando conoces
estas mecánicas y ya sabes cómo hacer para derrotarlos.
A nivel técnico, Super Metroid
exprimió al máximo las capacidades técnicas de SNES. Los gráficos son una
delicia, y sorprende ver cómo, tras más de dos décadas desde su salida, han
envejecido de bien. La música está también a un altísimo nivel, con ese toque
de película de ciencia-ficción de los 90, con melodías que se te graban en la
memoria al instante. El control con el movemos a Samus por los escenarios es
excelente…salvo por un pequeño detalle. Y es el maldito salto en pared. Desde
el inicio del juego tendremos a nuestra disposición un movimiento que permite
que realicemos un salto en la pared y llegar más alto…y es increíblemente
difícil de realizar. Puedes pasarte todo el juego sin realizar un solo salto en
pared, salvo por una zona opcional en la que si tienes la desgracia de caer al
principio del juego, no tendrás mas remedio que realizar dos saltos en la pared
seguidos para salir. Tardé media hora en salir del pozo hasta que averigüé como
se realizaba el salto en pared y practiqué hasta la saciedad para tener la
precisión quirúrgica que requiere el movimiento. No entiendo el porqué de
introducir un movimiento tan difícil, pero ahí está. Me gustaría saber cuántos
jugadores cayeron al pozo al inicio del juego y no fueron capaces de salir.
EL ÚLTIMO METROID
En cuanto a la historia, esta se sitúa
justo después de lo ocurrido en “Metroid II: Samus Return (1991)”, con nuestra
heroína Samus llevando a la última larva de metroid a la Colonia Espacial Ceres
para que la investiguen. Los científicos rápidamente descubren cualidades de
los metroids que se podrían aprovechar para el beneficio de la humanidad. Pero
por desgracia, por allí pasaba el archienemigo de la saga, el pirata espacial
Ridley, que no tenía mejor cosa que hacer que robar a la larva y ya de paso
destruir la colonia. Samus irá tras él para recuperar dicha larva de metroid y
evitar que Ridley desate una plaga de estos organismos. El juego no se detiene
en ningún momento a contarte la historia, y no es hasta el final del juego
cuando descubriremos qué ha pasado con el pequeño metroid robado. Una historia
sencilla pero interesante, que da un paso al lado para dejar el protagonismo a
lo que de verdad importa, el excelente gameplay que tiene este videojuego.
En resumen, Super Metroid es un
juego que, a pesar de tener más de 20 años a su espalda, sigue siendo muy
disfrutable. Si eres de los que ha disfrutado de los títulos actuales de estilo
metroidvania, ni te lo pienses en darle una oportunidad al padre de este
género.




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